dimarts, 28 de juliol de 2015

Desconfiança

Los filósofos, los teólogos y los místicos que en la Edad Media se ocuparon
de la belleza no tenían muchos motivos para ocuparse de la belleza femenina,
ya que eran todos hombres de iglesia y el moralismo medieval invitaba a
desconfiar de los placeres de la carne.


Umberto Eco, Historia de la belleza.
Traducció de Maria Pons Irazazábal.
Editorial Lumen.

Marc Vicens, 2015.

dilluns, 27 de juliol de 2015

Monstres

El problema ya lo había abordado san Agustín en un párrafo de La ciudad de Dios:
los monstruos también son criaturas divinas, y en cierto modo pertenecen
también al orden providencial de la naturaleza.
Será misión de muchos místicos, teólogos y filósofos medievales demotrar que,
en el gran concierto sinfónico de la armonía cósmica, los propios monstruos
contribuyen, aunque sea por contraste (como hacen las sombras y los claroscuros
en un quadro), a la belleza del conjunto.

Umberto Eco, Historia de la belleza.
Traducció de Maria Pons Irazazábal.
Editorial Lumen.

Marc Vicens, 2015.